Cuarto día de anotaciones de mi Cuaderno de Bitácora:
Día: 4, las 17:30 horas.
Latitud: Sigo perdido, me mantengo en una corriente contra la que intento luchar. Este no es el camino que deseo.
Fuerza del Viento: Cada vez, veo menos fuerzas al viento que me tiene que arrastrar. No quiero que deje de soplar, en cuanto lo haga, significará que no importará en qué dirección vaya.
Estado de los motores: Empapados de incesantes gotas, son pequeñas, pero una tras otra acaban inundando cualquier embarcación.
Notas de Interés: Es época de carnaval, por eso disfrazo de amistad mis sentimientos, pongo cinco manos sobre mi boca, impidiendo exteriorizar los gritos que retumban en mi interior, procuro evitar realizar cualquier tipo de aspaviento, que pueda incomodarla y la haga salir volando, soy feliz teniéndola ahí. Tanto ella como yo, sabemos lo que siento al verla, no hay más que decir, no es necesario, al menos eso espero. Esto para mi es esperar. De otra manera sé que la perdería definitivamente.
Por otra parte, tengo miedo que mi disfraz sea tan realista, que solo consiga verme como el personaje que he inventado, un amigo que en realidad daría la vida por protegerla, un amigo que moriría de dolor por verla iluminar a otra persona, un amigo que sufriría más si no volviese a saber de ella, por lo que no me importa tener este papel, pero al menos me gustaría que tuviese claro, que el brillo que dejó en mi interior, no va a desaparecer por mucho tiempo que pase en este agujero.
No paro de pensar en ¡Qué puta es la vida!, me jode ver cómo se ríe de nosotros, cuando estaba aterrado de no ser lo suficientemente bueno y de no cumplir las expectativas que tendría sobre mi, cuando pensaba que no sería la mejor opción para su felicidad, ahí estaba ella, esperándo a que sacase el valor necesario para mover la ficha adecuada. Hoy que estoy dispuesto a darlo todo, que tengo clara la jugada, me he quedado solo en esta mesa de ajedrez, una mesa sin mi ficha más importante, mi Reina.
Persigo culpables, cuando en realidad no los hay y si los hubiese, es este cazador de luciérnagas, iluso por pensar que cuatro líneas cambiarán un destino. Hubo y hoy no hay, tuve y hoy no tengo, claro ejemplo de que lo que no tengo es por no haber sabido cuidarlo.
Un saludo desde mi túnel, jodídamente grande, jodídamente solitario...
¡JODÍDAMENTE JODIDO!
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