Empieza la sesión de las 22:00 de la noche, he podido esquivar la de las 20:00, pero de esta no me libro, me toca sentarme frente al espejo de mi camerino y empezar a prepararme. El espejo en el que me maquillo es muy típico, habrás podido ver uno parecido en multitud de películas, es ese que está rodeado de bombillas de mala calidad, tan malas que tan solo quedan 3 sin fundir, aunque es luz más que suficientes para ver lo justo y necesario.
Para evitar desmotivación, eluden comunicarme el número de localidades vendidas, así, se aseguran que salga a comerme el escenario sea cual sea la taquilla realizada, por eso, un día puedo encontrarme con un lleno absoluto, que otro actuar exclusivamente para mi, lo cual es una tontería y algo triste, ya que los aplausos son el barómetro que miden tu actuación al terminarla.
No paro de mirar el reloj con la ilusión de salir a escena, bordarlo y recibir el clamor por el que tanto vivo. Mientras sueño con la actuación perfecta, aplico la primera capa de maquillaje, pero a pesar de no ser un novato en esto, siempre noto el temblor en mis manos. Está claro, es el miedo del posible fracaso. Ese miedo, que en más de una ocasión me impidió salir a escena y que estuvo a punto de costarme el nombre como actor. Hoy en día, aunque ese miedo persiste, es mucho menor y pasado un par de minutos en el escenario, me siento como en casa.
En este mundo, nadie se puede acomodar, en cuanto pienses que tienes tus fans incondicionales y te relajas, notarás como estos, dejarán de seguirte. Por eso, debes seguir luchando por mejorar cada día e intentar sorprender a esa fan que descubrió en ti eso que nadie más fue capaz de ver y se decidió por seguirte a ti y no a otro actor, quizás con mejor currículum. Al fin y al cabo, los personajes son interpretables, lo que te hace especial es la manera de interpretarlo tú.
Sin ir más lejos, yo en esta obra pongo todo el corazón, puedo equivocarme, no lo dudo, y habrá quien lo interprete mejor que yo, no me cabe duda, pero mi ilusión porque salga lo mejor posible, es insuperable. Vivo por y para esta obra, tanto es asi, que soy incapaz de dormir la noche que sé que mi actuación no ha estado a la altura de lo esperado.
Bueno, no me enrollo más que ya va siendo la hora de salir, doy los últimos retoques a mi vestuario, repaso un par de líneas y me coloco en el escenario con la pose de inicio de esta obra, un último suspiro mientras sube el telón...Parece que otra noche que actuaré para mi. Espero verte de nuevo en mi sala y que salgas tan contenta de ella, que no te importe repetir verme actuar una y otra vez.
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