jueves, 9 de junio de 2011

GRACIAS.

Existe un bastón robusto, tallado en roble, que ni tan siquiera el paso del tiempo hace que pierda un ápice de su fuerza, un apoyo que resiste todo el peso que quieras cargar sobre él, cuando más lo necesitas, acoplándose a la perfección a tu mano para facilitar el caminar.

Un bastón, mi bastón, es aquel que cuando pierdo la firmeza en mis pasos y el avanzar me cuesta más que incluso respirar, está ahí para mantenerme erguido y permitirme lanzar una zancada más. Cuando el cansancio me consume, me permite descansar y si algún día he caido, gracias a él, levantarme ha sido siempre más fácil.

Un bastón que no solo sirve para soportar mis caidas, ya que curiosamente, mientras más cerca lo tengo de mis manos, menos me cuesta caminar, un bastón tan hermosamente labrado, al que hay que cuidar a la perfección, tallas así, son imposibles de encontrar.

Gracias por ser el apoyo más importante de mi vida. Espero servirte yo también como ese bastón que te impida caer.

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